Hombre arrestado por delitos de lavado de dinero relacionados con la COVID-19.
Un hombre singapurense de 39 años ha sido detenido por su presunta implicación en un caso de blanqueo de dinero relacionado con una estafa de suplantación de identidad por correo electrónico durante el brote de COVID-19.
Según un comunicado de prensa del sábado 4 de abril, a mediados de marzo la policía fue notificada de un caso en el que una empresa farmacéutica extranjera fue estafada por 10.2 millones de dólares en la compra de mascarillas quirúrgicas y desinfectantes para manos.
Un hombre fue arrestado por delitos de lavado de dinero vinculados a una estafa de 10 millones de dólares singapurenses relacionada con la COVID-19, que incluía mascarillas quirúrgicas y desinfectantes para manos. https://t.co/ISFgBtXT9q pic.twitter.com/nJPgyVLkER
- CNA (@ChannelNewsAsia) 4 de Abril, 2020
Tras la transferencia de fondos, la empresa no pudo recibirlos. Al intentar contactar con el comerciante, resultó ilocalizable. Tras las investigaciones, agentes del Departamento de Asuntos Comerciales localizaron al estafador y lo detuvieron el 25 de marzo a su regreso a Singapur.
Las investigaciones iniciales revelaron que había recibido el dinero en efectivo, procedente de actividades delictivas, y que había transferido los fondos fuera de Singapur. Gracias a una rápida actuación y a la estrecha colaboración con siete bancos, la policía afirmó que su Centro Antifraude logró recuperar más de 6.4 millones de dólares del total blanqueado. Los bancos implicados fueron United Overseas Bank, Oversea-Chinese Banking Corporation, Standard Chartered, Maybank, DBS, CIMB y HSBC.
Los oficiales de policía declararon: “Esta es la mayor recuperación individual desde la creación del Centro. Se están realizando esfuerzos para localizar y recuperar el dinero restante.” La agencia aplaudió a los bancos por su “invaluable ayuda” en la recuperación de los fondos.
El acusado está siendo investigado por múltiples infracciones a la Ley de Corrupción, Tráfico de Drogas y Otros Delitos Graves (Confiscación de Beneficios), que contempla una multa de hasta 500,000 dólares o una pena de prisión de hasta 10 años, o ambas.
La policía añadió que tomará medidas severas contra todos aquellos que se aprovechen de la actual situación de la COVID-19 para cometer delitos y que no escatimará esfuerzos para llevar ante la justicia a todos aquellos que desafíen las leyes.
